jueves, 5 de abril de 2012

Triduo Pascual


JUEVES SANTO (Jn 13, 1-15)
“… y habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”

La fiesta de hoy es la entrada en la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, el Señor. Las celebraciones propiamente pascuales serán las del Viernes Santo, la Solemnísima Vigilia Pascual el Sábado Santo por la noche hasta el Domingo.
La conmemoración de la cena del Señor con los apóstoles, condensa para la Iglesia, varios elementos básicos de la vida cristiana: la Eucaristía, cuya institución celebramos hoy; el misterio – servicio y el mandamiento del amor o la “caridad” (palabra que hemos destrozado, porque significa amar como Dios ama)
La narración que hace Juan, de la cena del Señor es muy diferente de la que hacen los otros evangelistas. La Iglesia ha integrado ambas tradiciones, acentuando así la vinculación indisoluble que hay entre los diversos elementos que constituyen la vida cristiana y que, sacramentalmente, se viven en la celebración de la Eucaristía.
La institución de la Eucaristía en este día viene en el relato paulino en la primera carta a los Corintios, 23-26, que es el más antiguo dentro de la tradición literaria del Nuevo Testamento; los relatos sinópticos de Marcos, Mateo y Lucas, son bastante posteriores a esta carta. Tenemos aquí el relato más antiguo de la Institución de la Eucaristía.
En la aportación de Pablo al tema de la Eucaristía, hay tres aspectos que podríamos subrayar:
a)    La dimensión cristológica, es decir, la afirmación de la presencia real del Señor resucitado en el misterio del pan y el vino consagrados;
b)   La dimensión pascual, o actualización sacramental del misterio de la muerte y resurrección de Jesús; y
c)    La dimensión escatológica, en cuanto la Eucaristía es signo y anticipo de la definitiva paz y unidad, que tendrá lugar cuando se consume  la historia de la salvación.
Pero hay otra aportación más específicamente paulina y que podríamos llamar la dimensión eclesial y la dimensión ético – moral de la Eucaristía. Nadie como Pablo ha puesto tan de relieve el papel que la Eucaristía juega en la vida de la Iglesia. En la Eucaristía ve la más fuerte exigencia de vivencia fraterna y de comunión eclesial. Porque la Eucaristía es participar todos del mismo pan y del mismo cáliz.
El evangelista San Juan, pone le mandato del Señor sobre la caridad fraterna, en el lavatorio de los pies y el contexto de la última cena, como queriendo expresar el significado del gesto con la Eucaristía. Podemos distinguir tres partes en el relato:
a)    Una breve introducción en la que se resalta el significado profundo de lo que Jesús va a realizar: “antes de la fiesta de Pascua y habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn 13, 1)
b)   La descripción del gesto con la incomprensión y las reacciones de Pedro. Relato no exento de dramatismo: el Señor toma el lugar de esclavo, de servidor. La acción de lavar los pies, evoca algunas palabras de Jesús recogidas por los sinópticos: “Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve” (Lc 22, 27); “El Señor… se cernirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo” (Lc 12, 35-38).
c)    La conclusión: ¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien porque lo soy. Pues si Yo que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros; les he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan” (Jn 13, 12-15)
La expresión “lo que Yo he hecho con ustedes (v15), indica lo que tiene que ser la vida del discípulo: dejarse moldear según Jesús, amar como Él, “les doy un mandamiento nuevo, que se amen los unos a los otros como yo los he amado” (Jn 13, 24) y dar la vida como Él, “en esto hemos conocido el amor; en que Él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestras vidas por el hermano” (1Jn 3,16)
No cabe duda que el Jueves Santo es el gran pórtico que nos introduce en el misterio de la Pascua.

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